Historia

Cadereyta y sus 382 años

FUNDACIÓN DE CADEREYTA DE MONTES, QUERÉTARO

Sabemos que existe constancia documental con fecha de 29 de junio de 1640, por lo cual el capitán Alonso de Tovar y Guzmán tomó posesión en nombre del rey de los terrenos para construir la nueva Villa que se había ofrecido fundar, al sur del valle de Maya o de San Nicolás de Tolentino en tierras de la provincia menor de Xilotepec, acompañado de muchos españoles.

VAMOS PASO A PASO:

El establecimiento de una villa que muy pronto se convirtió en sede de la Alcaldía Mayor al mediar el siglo XVII, en un valle inmediato de las escarpas meridionales de la Sierra Gorda fue uno de los grandes acontecimientos en la historia virreinal de Querétaro y del centro de la Nueva España.

La Villa de Cadereyta se fundaba con el propósito de ensanchar el poder colonial español sobre el agreste territorio de los indómitos jonaces y de los pames, en el enclavo más crítico a la capital del virreinato.

Por lo tanto, Cadereyta vino a compartir las funciones que venía cumpliendo Zimapán en los múltiples proyectos de conquista o de pacificación lanzados desde la ciudad de México, pero necesitados de una población de enlace y apoyo, inmediata a la conflictiva serranía. Fue hasta un siglo después de la fundación de Cadereyta, con la emergencia del celebre coronel José de Escandón, cuando Querétaro reemplazó en gran parte a la capital virreinal en la conformación de las políticas de sometimiento para la Sierra Gorda.

Es así como la Villa de Cadereyta nace y se desarrolla con la responsabilidad de incorporar la población indígena de su vasto territorio a la “banda oriental” del río Moctezuma, sobre una porción del estado de Hidalgo- al nuevo proyecto de nación originado por el hecho consumado de la conquista española en el centro del país. A partir de allí, como desde Zimapán, Huichapan y San Juan del Río, se harían más eficaces tanto los controles militares como la creciente penetración administrativa comercial y misionera de la Sierra Gorda.

Así fue como el valle de Maya o de San Nicolás de Tolentino, entonces con una pequeña laguna cercana al cerro de la Magdalena fue escogido por los hermanos Alonso y Antonio de Tovar y Guzmán, venidos de Huichapan, para fundar con “treinta vecinos casados y solteros la villa de Cadereyta.

Está demostrado que la Villa de españoles, que luego nombraron CADEREYTA, en honor del Virrey Lope Diez de Armendáriz, marqués de Cadereyta, y patrocinador de la empresa, se fundó oficialmente el 29 de junio de 1640, y para dar formalidad al acto se realizó la toma de posesión según el estilo de la época. Como no contaban con un notario autorizado, se nombró escribano real provisional a Juan de Espínola.

Alonso de Tovar era teniente de la alcaldía mayor de Escanela, quien administró justicia en la villa de Cadereyta durante cinco años, hasta que fue relevado del cargo por Juan de Betanzos y Quiñones. Durante ese tiempo apenas iniciaban los colonos la construcción de las casas y viviendas de esta villa, y en ello se empeñaban las autoridades civiles encabezadas por Alonso Tovar que con la  dirección de un religioso inició la fábrica de un primitivo convento e iglesia para celebrar el culto religioso.  Por otra parte, la población colonizadora apenas empezaba a configurarse con cierta diversidad étnica, compuesta de un contado número de familias de españoles y de otomíes.

A partir de la fundación de Cadereyta, en 1640, se aceleró un amplio proceso de integración sociopolítica en el centro y norte del actual estado de Querétaro.

De acuerdo a un documento fechado en 1641, es en realidad, una legitimación de hechos consumados, al final del texto se desprende que se había fundado ya la villa española de Cadereyta, pero no se estaría completa hasta que no se estableciera en su barrio indígena, posteriormente llamado San Gaspar. Esta consideración de no cerrar el proceso de la fundación hasta la organización del barrio indígena, era muy importante no solo porque Cadereyta debía dedicarse a la integración  de los indígenas por designio virreinal, sino porque, desde un punto de vista más práctico, se estaba solicitando al virrey la asignación de tierras comunales suficiente para los que iniciarían ese barrio de la ya fundada villa.

De este documento se desprende que los actos cívicos y religiosos de la fundación de la villa de Cadereyta tuvieron lugar el 29 de junio de 1640, dos meses antes de que el décimo sexto virrey de la Nueva España, Lope Diez de Armendáriz, marqués de Cadereyta entregara el poder a su sucesor, el Duque de Escalona.

Al respecto, comparecieron tres testigos oculares de los hechos con edades que iban de los 56 a los 70 años y entre los cuales estaba un familiar del fundador, el anciano Joseph de Guzmán y Tovar. Sus testimonios coincidentes relataron que “saben y vieron ocularmente que el año 1640, estando presentes Alonso de Tovar y Guzmán y otras muchas personas, dijo misa el Padre Fray Pablo Betancur, ministro misionero de los indios de Serro (sic) Gordo y que en el lugar y paraje que la dijo se hizo después una iglesia y convento que hoy tienen los padres del Señor San Francisco.

En el mismo documento se transcribe la relación de la fundación de Cadereyta con la indicación de fecha precisa, al insertar otro testimonio escrito y firmado por el mismo Alonso de Tovar y Guzmán ante el escribano Juan Espínola que a la letra dice: “En la Villa de Cadereyta y Valle de San Nicolás Tolentino, a 29 del mes de junio de 1640 habiendo el Capitán Alonso de Tovar y Guzmán tomado posesión de dicha villa en nombre de su majestad en presencia de muchas personas españolas, el padre Fray Pablo de Betancur, ministro de doctrina de los indios chichimecos del Serro (sic) Gordo por el rey nuestro señor, después de haber celebrado la misma…tomó posesión en nombre de la sagrada Religión de nuestro padre San Francisco para hacer convento y oficiar los oficios divinos”.

El escribano en funciones de notario se extiende en la descripción de la ceremonia religiosa por convenir así a los que solicitaron este testimonio “… Y dijo misa el dicho padre, después de haber llamado con campana para el dicho efecto, donde se hizo una ermita decente a la cual le pusieron San Pedro y San Pablo y esta puesta de manifiesto con la campana colgada para que toquen el Ave María y llamen a misa los días festivos.

Es así que este documento describe de manera directa los principales actos civiles y religiosos de la toma de posesión del fundo legal, y dentro de él, del terreno dedicado al tempo principal. Con la precisión de la fecha buscada desde finales del siglo XVIII.

El que los patrones de la parroquia sigan siendo San Pedro y San Pablo con celebración anual del 29 de junio, viene a confirmar la fecha de fundación. Las fiestas septembrinas en honor de San Nicolás Tolentino son un recordatorio del nombre cristiano del valle donde se estableció Cadereyta.

DEL BARRIO DE SAN GASPAR: Este barrio indígena todavía a finales del siglo XVIII solicitaba la confirmación sobre la posesión de sus terrenos y sería hasta entonces cuando recibiría el nombre de San Gaspar. Después de que el virrey mandó al fiscal para que certificara los hechos, los resultados fueron favorables. Después continuaría el incremento poblacional y expansión territorial del barrio indígena.

El 21 de marzo de 1653, por real cédula, la Villa de Cadereyta fue elevada a rango de cabecera de alcaldía mayor, con mando militar sobre la Sierra Gorda. Su primer alcalde mayor fue Agustín Trejo.

También se anexó a Cadereyta todo el territorio que había administrado el real de minas y la alcaldía mayor de Escanela, que era la parroquia más antigua hasta entonces fundada en la sierra, con los pueblos de Jalpan, Xiliapan y Pacula, que atendían los religiosos agustinos de la provincia de México.

De este modo, Cadereyta formaban una demarcación gubernamental  que abarcaba más de la mitad del actual estado de Querétaro. Incluía en línea recta desde la Peña de Bernal hasta el pueblo chichimeca pame de Jalpan y la hacienda de Concá. Del otro lado del río Moctezuma, incluía el pueblo y doctrina del convento de Xiliapan y Pacula, también de chichimecos pames.

Con la asignación de territorio propio, y aún ampliado, la alcaldía mayor de la villa de Cadereyta, comprendería además del valle de Maya y el paraje de Bernal, a toda la jurisdicción que tenían las minas de Escanela desde principios del siglo XVII, separándose definitivamente de la alcaldía mayor de Xilotepec y Huichapan.

Hasta finales del siglo XVII, se darían los sucesos más relevantes de la época en los aspectos social, político y religioso de Cadereyta; entre 1682 y 1683 dos religiosos franciscanos de la provincia del Santo Evangelio de México fundarían las primeras ocho misiones franciscanas serranas en Maconí, San Juan Tetla, Ranas, Deconí, Tolimán de Zimapán, San José El Palmar y la Nopalera, aunque la existencia de las misiones fue breve, otras órdenes siguieron el ejemplo, fundado por subsecuentes misiones en esta región.

En marzo de 1686, la doctrina y convento de Cadereyta recibió la primera visita de un arzobispo de México, Francisco de Aguilar y Seijas. Con ello, se reformó su administración, que pasó de ser un simple convento para convertirse en una vicaría de la parroquia de doctrina de Huichapan a cargo de franciscanos.

La villa de Cadereyta y toda la Sierra Gorda serían el escenario de una de las épocas de mayor auge colonizador, pues a partir de la villa cadereytense se fundaron pueblos denominados “presidios militares” la antigua misión de San José Vizarrón, Peñamiller, Arroyo Seco y El Saucillo. El auge minero de los reales de minas de Río Blanco, El Doctor, Maconí y San José de los Amoles, también trajo pobladores hacia estos lugares.

Heidy Wagner Laclette

Cronista Municipal de Cadereyta de Montes, Qro.

2021-2024